El e-commerce retrasa el uso del packaging reutilizable por su coste económico y logístico.

26 junio, 2017

En un momento en el que ahorrar es más que una moda, el packaging reutilizable lucha prácticamente contra viento y marea para convertirse en una alternativa real en el sector del ecommerce. Lejos de convertirse en un estándar, y debido a los elevados costes asociados y al rediseño de la cadena de suministro que supone, el uso de este tipo de embalajes se abre paso poco a poco, y con el reto de lograr ser rentable para unas compañías cuya principal obsesión continúan siendo los costes. “Vivimos en un entorno con mucha más conciencia de responsabilidad social ambiental, pero la mayoría de las empresas están luchando todavía por los costes, lo cual choca frontalmente con la inversión en materiales que permitan su reutilización”, explica el director de la unidad de negocio de Logisfashion en Madrid, Diego Larrañaga, que añade, en este sentido, que a pesar de que este tipo de packaging genera ahorros a medio-largo plazo para las compañías, su elevada inversión inicial limita la capacidad posterior de generar beneficios.

En su opinión, “cualquier nueva tendencia, para que tenga éxito, no debe representar un coste elevado a no ser que tenga un retorno relativamente alto”. Más allá del propio coste que supone la fabricación y adquisición de estos embalajes, los expertos coinciden en destacar también los cambios que implica su uso para el área de operaciones –y especialmente en materia de logística inversa, teniendo en cuenta que es necesario crear un flujo de ida y vuelta del packaging para seguir realizando los envíos–.

“Existe un ahorro claro en materiales, en tanto que se prescinde de ellos. Sin embargo, el cambio implica también variaciones en la cadena de suministro que pueden suponer un coste incluso mayor”, asegura el director de Operaciones de Ulabox, Ricardo Ribes. A este respecto, el directivo añade que el uso de embalajes reutilizables conlleva consumos adicionales en logística inversa, higienización o manipulación,“que pueden ocultan unos costes medioambientales mayores que el del propio packaging de un solo uso”.

Por tanto, y de cara a desarrollar una cadena de suministro inversa de amplia cobertura y eficiente, los directivos consideran que ésta debe ser compartida entre todos los actores que intervienen. “Si cada uno desarrolla la suya, asumiremos unos costes muy superiores a los necesarios”, confiesa Ribes. Por su parte, y consciente también de que las innovaciones en desarrollo de nuevos packagings son costosas y requieren máster en Supply Chain de EAE Business School, Miquel Serracanta, señala también la necesidad de lograr que todos los operadores de la cadena colaboren entre ellos para encontrar la mejor solución, obviando sus propios intereses individuales como empresas. A su juicio, sin embargo, se trata de un objetivo realmente complejo “debido a los intereses a veces contrapuestos entre ellos”.

En relación con el proceso de logística inversa, el director del Clúster de Innovación en Envase y Embalaje, Jesús Pérez, añade, por otra parte, que las decisiones encaminadas a que la recogida del envase vacío la realice un transportista, que lo haga el usuario en la tienda o que existan puntos de entrega específicos pueden ser “la clave para que el modelo sea un éxito o un fracaso”. Pese a que Pérez admite que la de la reutilización es una apuesta complicada, también se muestra convencido de que el futuro del envase para e-commerce–teniendo en cuenta el crecimiento de dos dígitos que está experimentando este canal año tras año–, “es un foco de innovación y de desarrollo tecnológico muy claro, donde los primeros que sean capaces de cubrir las demandas de los usuarios y optimizar costes se harán con buena parte del mercado”.

 

APOYO DE LAS ADMINISTRACIONES

Los expertos tienen claro, sin embargo, que el papel de las administraciones

es crucial a la hora de pasar de toda esta retórica a los hechos. En este sentido, instan a éstas a mover ficha en este asunto y a ofrecer facilidades.

“Las soluciones no son únicamente económicas, sino también de infraestructura”, señala el director de Operaciones de Ulabox. Se trata de

una postura que comparte también Diego Larrañaga, para quien, teniendo en cuenta que el packaging reutiliza- ble representa una reducción en la rentabilidad para la mayoría de las empresas, “dentro de esa conciencia de responsabilidad social debe haber una actuación institucional a modo de proyectos y subvenciones”. Aunque Ricardo Ribes descarta una solución viable en menos de cinco años, la com- pañía que dirige aspira a liderar este cambio. Así, desde el supermercado online, donde parece que este tipo de embalaje se presta más por moverse en un entorno de clientes repetitivos, están estudiando este tipo de solucio- nes con el objetivo de tener una opción disponible antes de un año. “Hemos realizado ya algunos pilotos con tasas de aceptación muy altas, y de los que hemos aprendido una serie de leccio- nes que ahora se encuentran en fase de análisis”, explica Ribes.

Por último, y pese a que no existe una única solución, algunos exper- tos, como el consejero delegado de Ecomm360, Isaac Bosch, apuntan que los embalajes de cartón son una de las mejores opciones en cuanto a reutili- zación. Según explica, “se puede per- sonalizar –lo cual es muy importante para que empresa no pierda la esencia de marca–, y puede ofrecer diferen- tes resistencias”. Por su parte, Ribes añade que, en la actualidad, existen soluciones flexibles de fibras natu- rales o de plástico reutilizable que también podrían funcionar.